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Francisco
Cuesta y Rosa Siges dirigen un centro artístico con innovaciones en
madera y pinturas al óleo; en él convivimos talladores y pintores,
concibiendo nuestro trabajo desde la idea de que el arte puede llegar
al consumidor medio sin más pretensiones que las propias de la misma
obra.
En
CAÍN quisimos hacer con la madera y el óleo lo único que sabemos:
trabajarlos, labrarlos, darles forma con nuestras manos, con nuestras
herramientas, con nuestro corazón. Trasladar a ellos nuestros
sentimientos, buscando con ello una gran carga de satisfacción para
nosotros y para todos aquellos que la quieran llevar.
Obras
de madera tallada, en la que se labra la vitalidad y la expresión
ruda de la materia a golpe suelto de la herramienta, sin querer buscar
nuestra perfección porque no la tenemos. Dejando en ello nuestras
entrañas como un símbolo de nuestro inconformismo. Como queriendo
dejar clara nuestra realidad. Y hasta aquí llegamos. Madera
astillada, agrietada, ajada, los nudos, muchos nudos y golpes, golpes
quizás ahí donde no hacían falta. Todo agreste, todo imperfecto,
todo herido por el corte de las gubias.
Así
mismo, obras pintadas, porque no nos conformábamos, y
a nuestras obras quisimos darle vida y alegría, darle luz y
color, darle asombro y transparencia. Quisimos pintarlas y quisimos
pintarlas como quisieron pintar el mundo real los grandes maestros
impresionistas, dando con los pinceles color a la vida, sin
preguntarse cuál es su color, porque con el color solo se persigue
que se pronuncie la personalidad de la madera hasta alcanzar una visión
alegre y transparente. El conjunto de toda nuestra obra está lleno de
contrastes, llevándolos desde la panorámica del típico paisaje
hasta el detalle del cuerpo humano, desde el realismo de un bodegón
hasta la abstracción de una visión celeste.
EL
TALLADO
Leyendo en el
diccionario, TALLAR significa:
- Cortar
la madera.
- Trabajar
piedras preciosas.
- Tomar
medida.
- Hablar
de amores.
Estas
variadas definiciones, en realidad, representan lo que nosotros
queramos hacer con la madera: “sea cortar la madera, trabajándola
como si se tratara de una piedra preciosa, tomando la medida desde una
determinada concepción para que, al fin, la talla nos hable de
amor”.
Nuestras
tallas parten de una concepción del tallado en madera diferente a lo
que ha sido habitualmente en obras talladas en superficie, bajos
relieves, decoraciones, adornos de frontispicios, columnas, puertas,
mobiliario, etc. En nuestras obras, modificamos la perspectiva, en la
que los diferentes volúmenes, los diferentes planos de los elementos,
y la profundidad en su fuga nos da una dimensión diferente al cuadro.
LA
PINTURA
Es
la parte donde los pintores logramos dar rienda suelta a nuestra
imaginación, dándole una segunda dimensión artística a la obra.
Con la pintura modificamos la transmisión vital del tallado y del óleo:
la placidez y la calidez de los colores naturales están combinados
con toda una gama de colores, construyendo mil contrastes que,
partiendo de sus bases son pincelados buscando luz y alegría. Colores
que, para culminar el peculiar proceso artístico, son suavizados y
difuminados para llegar a completar un conjunto tan lleno de
contrastes como es difícil de imaginar y de plasmar en las obras, aún
cuando estén constantemente presentes en nuestra realidad.
Con
la pintura tenemos que hacer reír y llorar, y así lograr ver las
diferentes expresiones del óleo.
Y
esto es lo que hacemos: tallar la madera, pintarla, reproducir obras
al óleo y pintar las nuestras propias, representar lo que finalmente
cada uno quiere interpretar. Porque la madera y el óleo son la
materia en la que se encuentran aquellas cualidades en las que se
pueden representar las pasiones nobles por excelencia: el
agradecimiento, la calidez, el acogimiento, la dulzura, el amor, la
paz, la alegría, la vida, los años, los días, la soledad, el
cansancio, la vejez, la amargura, el dolor, la angustia, la tristeza,
el sufrimiento, la muerte …

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